Ya consolidado como un destino privilegiado, esta ciudad sagrada permite repensar las políticas culturares del Estado
Dicen muchas cosas del Norte Chico. Que su comida es soberbia. Que aún dispone de playas que son tesoros escondidos. Que las investigaciones en relación a sus vestigios prehispánicos van a cambiar la historia del Perú. Dicen bien.
Caral, por ejemplo, es considerado en la actualidad el amanecer de la arqueología peruana, lugar que antes ocupaba Chavín. Allí se inició la civilización americana, a la par que en Mesopotamia, Egipto y China. Esta ciudad, erigida hace 5 mil años, posee notables pirámides y plazas circulares hundidas. Pero nadie ‘le dio bola’ hasta inicios de este siglo. Fueron las excavaciones de la estudiosa Ruth Shady en los años 90 las que permitieron que emergiera bajo la piel del desierto una urbe de alta complejidad arquitectónica de 66 hectáreas de extensión.
En Supe, luego de almorzar en el restaurante Charito (imperdibles los tamales y el ceviche de pato), pudimos apreciar un pasacalle donde destacaron niños tocando melodías con flautas semejantes a las halladas en el recinto arqueológico de Caral (que fueron hechas con huesos de pelícanos). También se ha retomado la tradición de elaborar prendas con algodón nativo. Es decir, hay un rescate cultural que los pobladores asumen con orgullo.
No estoy en desacuerdo con la nueva ley del cine y considero ridículo el presupuesto destinado al Ministerio de Cultura, pero debería existir una estrategia política que priorice la puesta en valor de monumentos arqueológicos. La Huaca de la Luna, Pucllana, Choquequirao, Cahuachi y el mismo Caral demuestran que así se activa el turismo y la economía local, creando innumerables puestos de trabajo y generando, además, identidad y autoestima.
La Zona Arqueológica Caral, unidad ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, celebró veintitrés años del inicio de las investigaciones sobre la Civilización Caral y la puesta en valor del sitio arqueológico Ciudad Sagrada de Caral. Miles de turistas llegaron desde distintos puntos del país y del extranjero para disfrutar de las actividades organizadas en el distrito de Supe y en el sitio arqueológico, en los días viernes 27 y sábado 28 de octubre de 2017.
Han transcurrido 23 años desde que, en 1994, la doctora Ruth Shady y un grupo de arqueólogos iniciaran investigaciones en el valle de Supe. Desde sus primeros reportes científicos, los centros urbanos de la Civilización Caral llamaron la atención por su extensión y por la monumentalidad de sus edificaciones, entre los que destaca la Ciudad Sagrada de Caral. Mediante las investigaciones se viene recuperando información sobre el proceso civilizatorio y los cambios que se fueron dando entre 5000 y 3800 años antes del presente.
El emblemático sitio arqueológico Ciudad Sagrada de Caral, con su planificación urbana y arquitectura compleja, representa una obra maestra del genio creador peruano, que aún sigue sorprendiendo en nuestros tiempos. Su aporte, como testimonio excepcional de la Civilización Caral y de su tradición cultural, le ha valido que en el año 2002, fuera declarada por el Estado peruano como Patrimonio Cultural de la Nación; y, en el año 2009, el reconocimiento como Patrimonio Mundial por el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Esta distinción ha sido un aporte al reconocimiento mundial de la cultura peruana.
A través de la civilización Caral, los peruanos conoceremos cómo se manejó esta parte de nuestro territorio en el pasado, qué resultados se obtuvieron; así como también, qué ciencia y tecnología fueron aplicados en diversos campos de la vida organizada: la estabilidad de las estructuras edificadas (construcciones sismorresistentes); el mejoramiento de especies agrícolas (algodón de colores naturales), el registro astronómico en la medición del y en la predicción de cambios climáticos, la identificación de plantas con propiedades medicinales (sauce, guayaba, etc.), la resistencia de fibras vegetales como la cortaderia, o la calidad, longitud y suavidad del algodón de colores, el manejo de la energía del viento (mecánica de fluidos) y del sol (secado de alimentos para su conservación por periodos largos), entre otros.
Su economía era de intercambio agrícola-pesquero; los pobladores del litoral pescaron y recolectaron principalmente la anchoveta, choros morados y machas, y los agricultores del valle produjeron algodón de colores, mates y especies alimenticias como achira, frijol, camote, guayaba, zapallo, calabaza, maní, palta, ají, pacae, maíz, etc.
«CARAL RAYMI» programa cultural de aniversario
La Zona Arqueológica Caral, continuando con la antigua tradición andina, de realizar reuniones con la participación de las poblaciones, las autoridades del Estado y de la sociedad civil, organizó el programa cultural «CARAL RAYMI» con el interés de fortalecer la identidad cultural y la cohesión social.
Las actividades conmemorativas se iniciaron el viernes 27 de octubre, con el «Pasacalle de Integración Caralina», en la plaza de armas del distrito de Supe. Contó con la participación de estudiantes de los niveles inicial, primaria y secundaria de siete instituciones educativas del distrito de Supe. El objetivo de esta actividad fue vincular a la población con los valores culturales y sociales recuperados en los centros urbanos de la Civilización Caral.
El programa continuó en la Ciudad Sagrada de Caral, cientos de visitantes se concentraron en la Casa del Arqueólogo de Caral y se desplazaron juntos hacia el «Apu Gozne», en la ciudad sagrada, para participar en la ceremonia tradicional «Pago a la madre tierra, Pachamama», oficiada por los maestros Irma Morales Salas y David Suárez Tomaylla de la «Comunidad Espiritual Andino Amazónica». Con este importante ritual de la tradición andina se dio inicio a un nuevo ciclo en el que los hombres y mujeres renuevan sus energías y se agradece por los bienes recibidos.
Seguidamente, el público presenció la obra «Caral de Arcilla, Caral de Fuego», interpretada por la actriz nacional Rebeca Raez, con el acompañamiento musical de Ruy Hinostroza.
En torno al fuego sagrado, los asistentes bailaron con renovadas energías por el inicio de un nuevo ciclo. El cierre de la ceremonia estuvo a cargo de Sikuris de la «Comunidad Artística Ichma».
Festival Cultural.
El programa del sábado 28 de octubre, se inició con la presentación de los valores culturales y sociales de la Civilización Caral. Se realizaron visitas guiadas a: la exposición museográfica «Túnel de la Ciencia y Tecnología Andina», para transmitir al visitante la producción de conocimientos en armonía con la inteligencia emocional para el Buen Vivir; el Centro de Interpretación, para dar a conocer los nuevos conocimientos sobre la historia social, recuperada en los diferentes centros urbanos que vienen siendo intervenidos; y, al sitio arqueológico Ciudad Sagrada de Caral, para apreciar el impresionante diseño urbano en armonía con la naturaleza y el medio ambiente; y, en particular las viviendas de los sectores residenciales diversos, así como la parroquia de la periferia.
Los asistentes también participaron en el «Catu Caral», exposición y venta de productos elaborados por la población actual; en la exposición artística: «Una Visión de la Ciudad Sagrada de Caral», presentada por la Asociación Peruana de Artistas Plásticos – ASPAP, en homenaje a la ciudad sagrada; y, en la exposición de los artistas plásticos Enrique Galdós y Juan Trujillo.
Durante el concurso y festival gastronómico: «El Sabor de mi Tierra», se realizó la venta y exposición de la gastronomía tradicional.
Los programas de Responsabilidad Social de la Zona Arqueológica Caral, también estuvieron presentes:
«Cerámica funcional y decorativa en el valle de Supe». Creado para promover la producción artesanal como una forma importante de expresión cultural que refleje la estética, el simbolismo y la visión del mundo de las comunidades productoras, así como de fomento de la actividad comercial basada en la diversidad cultural. «Recuperación de la tradición musical de la Civilización Caral». Creado en el año 2013, para fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional entre los jóvenes del valle de Supe. Los talleres de música están dirigidos a la población de los centros poblados del valle de Supe, distritos de Supe, Supe Puerto y Végueta, interesada en aprender los fundamentos de la ejecución con instrumentos musicales recreados a partir de los recuperados en las excavaciones arqueológicas (flautas traversas, quenas y antaras). «El Algodón de Colores Naturales de Caral: un producto ancestral para contribuir con el desarrollo integral y sostenible de la población rural actual». Se ha implementado una parcela experimental para establecer las condiciones agronómicas y agroecológicas adecuadas para el mejoramiento genético del algodón peruano de colores en el valle de Supe. Asimismo, la Zona Arqueológica Caral ha implementación talleres de hilado y confección con algodón peruano de colores naturales del valle de Supe, mediante la recuperación y enseñanza de técnicas textiles en telar de cintura y tejido en palito y crochet contemporáneos. Con la participación de mujeres del valle de Supe, se ha creado la Asociación “Llampu Maki” (Manos Delicadas), con la cual se trabaja ingresar al mercado de prendas de vestir y accesorios mediante la oferta de productos artesanales con identidad cultural. «Agricultura ecológica en el valle Caral, Supe». Programa creado para impulsar la siembra de cultivos ecológicos en el valle de Supe y difundir prácticas agrícolas basadas en el uso eficiente de los recursos naturales.
Festival artístico.
El festival artístico contó con presentaciones que buscan la revalorización e identificación de la población con manifestaciones culturales de nuestra Nación.
La agrupación cultural «Amaranta», dirigida por George Bobadilla Lara, presentó la puesta en escena de “Cumanana”, espectáculo de teatro con música, décimas y composiciones de los hermanos Victoria y Nicomedes Santa Cruz. Los alumnos del Centro Educativo Inicial n° 662 del centro poblado de Caral, presentaron la obra «Ofrenda a los Dioses», dirigidos por el equipo de la Zona Arqueológica Caral. El elenco de teatro de la Universidad Nacional de Barranca presentó la comedia «Los Sordos».
El elenco de danzas de la Universidad Nacional de Barranca presentó «Carnaval de Pampacamara de Cusco», originaria de la comunidad campesina de Pampacamara del distrito de Q’atqa, provincia de Quispicanchis, región Cusco.
La comunicadora y guionista Lorena Best Urday presentó «Cuentos de los inicios de la creación», relatos que dan cuenta de las creencias populares de la creación e inicios de la civilización y de cómo el humano interactúa con el medio ambiente natural.
La presentación de caballos de paso y chalanes estuvo a cargo de Agro Industrial Paramonga SAA-AIPSAA, empresa que orienta sus esfuerzos en pro de la conservación de la raza equina nacional y la preservación de una de las tradiciones culturales que pervive en nuestro país.
Música milenaria.
La música también formó parte importante de la Civilización Caral; es por ello que los jóvenes músicos que participan en el programa de Responsabilidad Social de la Zona Arqueológica Caral «Recuperación de la tradición musical de la Civilización Caral», se hizo presente para interpretar temas inspirados en los valores ancestrales de la Civilización Caral, con instrumentos musicales recreados a partir de los recuperados en las excavaciones arqueológicas. El taller de música nace en el año 2013, como propuesta de la doctora Ruth Shady para dar a conocer el descubrimiento de 32 flautas traversas, recuperadas en las excavaciones realizadas en el Templo del Anfiteatro de la Ciudad Sagrada de Caral el año 1999, y para fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional entre los jóvenes del valle de Supe. En las excavaciones subsiguientes se han recuperado: cornetas, antaras, quenas y otros artefactos sonoros, que representan un antecedente muy remoto de la tradición musical andina y la constatación de la gran importancia de la expresión musical en el desarrollo de la antigua sociedad caralina.
Cómo llegar a Caral
La Ciudad Sagrada de Caral se encuentra en el valle de Supe, en la provincia de Barranca, al norte de Lima, a la altura del kilómetro 184 de la carretera Panamericana Norte, en el Área Norcentral del Perú. El tiempo estimado de viaje desde Lima es cuatro horas.
El centro arqueológico está provisto de un circuito de visita y orientadores turísticos locales, además de un Centro de Recepción de Visitantes que cuenta con estacionamiento para autos y buses, servicios higiénicos, comedores, una tienda de recuerdos y publicaciones.
Ruth Shady invita a reflexionar sobre conocimientos ancestrales para mitigar evento cíclico Comparte información, comparte valores
Valiosa información sobre los efectos del cambio climático en el Perú, que se remonta a 1,800 años de antigüedad, y su impacto en la crisis y colapso de la civilización Caral, la más antigua del continente americano, es lo que revela la investigación y los hallazgos realizados en el sitio arqueológico Vichama, ubicado en el distrito de Végueta, provincia limeña de Huaura.
Así lo dio a conocer hoy la directora de la Zona Arqueológica Caral, Ruth Shady Solís, quien dirige el equipo de arqueólogos que investiga este asentamiento agropesquero desde el año 2007.
Al respecto, refirió que Vichama es uno de los centros urbanos que fueron edificados en el período tardío de la civilización Caral. “La importancia que tiene Vichama radica en que ha dejado registrado cuáles fueron las causas que llevaron a la crisis y colapso de la civilización Caral”, indicó en diálogo con la Agencia Andina.
La investigación arqueológica y los trabajos de conservación de los monumentos de Vichama buscan recuperar y poner en valor los diversos conjuntos de edificios públicos y residenciales que componen este importante sitio arqueológico, enfatizó.
Entre los edificios destaca Las Hornacinas, en el cual se encuentra el Salón Ceremonial, donde se descubrió 34 relieves murales con figuras antropomorfas hechas de arcilla que representan cuerpos famélicos. Shady explicó que estos seres revelan los efectos que habría ocasionado el cambio climático que afectó a Vichama entre los años 1,800 y 1,850 antes de Cristo.
“Pese al impacto dramático que produjo el cambio climático en esta civilización ancestral peruana, su población pudo sobrevivir porque tuvieron acceso a actividades económicas complementarias a la pesca y la agricultura”, subrayó Shady.
Otro importante espacio del edificio Las Hornacinas que revela importante información es el Salón Ceremonial del Sapo Humanizado, donde se moldeó con arcilla el relieve de un sapo con rasgos humanos, el cual emerge del piso y tiene un canal en forma de rayo que cae sobre su cabeza. Otros edificios importantes son Las Chakanas y Los Depósitos.
“Lo que hemos estado haciendo desde que se descubrió este hallazgo, desde que se ha tenido conocimiento de él, ha sido establecer una secuencia de cómo se formó este centro urbano, qué cambios se dieron a través del tiempo, en qué se parece a los centros urbanos de la civilización Caral y en qué se diferencia. Y luego, cómo fue el proceso que impactó del cambio climático en estas sociedades”, manifestó Shady.
Reflexión y aprendizaje
La directora de la Zona Arqueológica Caral remarcó que las investigaciones realizadas desde hace una década en Vichama no tienen como finalidad solo poner al servicio del turismo el complejo arqueológico, de más de 20 hectáreas, donde se desarrolló la civilización agropesquera de Vichama. Lo más importante es generar reflexiones sobre el cambio climático que impacta cíclicamente a un territorio vulnerable como el Perú, como lo ha demostrado el reciente episodio de El Niño Costero y sus devastadoras consecuencias, dijo. “En los diez años que llevamos trabajando en Vichama, no solo ponemos al servicio del turismo un sitio con arquitectura monumental, sino para que la historia social llegue a las poblaciones de nuestro país y genere reflexiones sobre el cambio climático, que es un fenómeno natural cíclico y que puede presentarse a corto, mediano y largo plazo y que ha tenido en el pasado efectos dramáticos con sequías que han podido durar hasta 130 años, de acuerdo a las investigaciones que se vienen realizando por diversos especialistas”, aseveró.
“Lo interesante de este sitio arqueológico es lo que han dejado marcado en uno de los edificios para que la población y la sociedad tengan memoria colectiva y no olviden en el futuro estos fenómenos naturales”, añadió.
Afirmó que en el presente debemos tener en cuenta que el Perú es un país que, por sus condiciones naturales, va a tener efectos dramáticos cuando se presenten estos eventos naturales cíclicos. Esto es algo que no estamos considerando todavía, pues el agua en nuestro país proviene de los deshielos y los glaciares han desaparecido en más del 50%.
“El agua que baja por las vertientes occidentales hacia el océano Pacífico y por las vertientes orientales proviene del territorio altoandino donde están los glaciares. Si los glaciares continúan desapareciendo, ¿De dónde vamos a obtener el agua que sirve para el consumo humano?, porque las ciudades más pobladas están en las vertientes occidentales. Entonces, hay que tener en cuenta cómo vamos a mitigar sus efectos”, argumentó.
Shady Solís recordó que en el pasado, nuestras sociedades ancestrales aplicaron una serie de tecnologías que no se utilizan en el presente, salvo algunas poblaciones tradicionales, como sembrar el agua y crear ríos subterráneos.
“Los municipios no coordinan entre sí porque son diferentes los que manejan una cuenca. Creo que hay una información que la arqueología debe darle a la sociedad actual para generar reflexiones, para conocer cómo se manejó el territorio del Perú que es megadiverso y qué debemos aprender del pasado para no cometer los errores de ahora donde diferentes autoridades manejan una sola cuenca y entre ellas no coordinan”, comentó.
Lecciones del pasado para mejorar el presente
La directora de la Zona Arqueológica Caral sostuvo que con las investigaciones en Vichama no solo vamos a ver el efecto de la crisis climática sino qué cambios se fueron dado a lo largo de los cinco siglos que duró este centro urbano, qué actividades económicas hubo, cómo manejaron el territorio o cómo se organizaron, y qué relaciones interculturales tuvieron.
“Hemos visto que, por ejemplo, utilizaron sodalita (mineral conocido como piedra de sodio) que no hay en territorio peruano sino que existe en Bolivia; la importancia que tuvo las relaciones interculturales en condiciones de paz, cómo manejaron el recurso no solo a nivel terrestre sino también marítimo, y todos los aspectos relacionados con un sistema social que es necesario conocer para compararnos en el presente, generar reflexiones y ver qué cambios son necesarios para implementarlos en el futuro y tener condiciones de vida adecuadas”, puntualizó.
Perú resguarda en los restos arqueológicos de Vichama, antigua ciudad de la civilización Caral, «la memoria colectiva del cambio climático ocurrido hace más 3.800 años», afirmó hoy el jefe de campo de este complejo, Aldemar Crispín.
De acuerdo con el investigador, las representaciones de personajes moribundos, esqueléticos y de peces, plasmadas en los murales de las edificaciones descubiertas en el valle de Supe a 200 kilómetros al norte de Lima, representan los efectos de una catástrofe natural que afectó a las poblaciones de la costa peruana en épocas remotas.
«Es la representación de un recuerdo anterior relacionado a un periodo de crisis, que estaría asociado al final de la civilización Caral, y esto motivado por los cambios medioambientales que se produjeron alrededor de 2.000 años a.C.», dijo a Xinhua poco después de participar en el Congreso de Arqueología en la sede del Ministerio de Cultura.
Crispín detalló que en el edificio principal, sector A de Vichama, se encontraron dos escenas: una superior y otra inferior, los relieves en la parte superior representan seres antropomorfos (con forma humana) e ictiomorfos (con forma de peces).
«Los altos relieves de la parte inferior, muestran los personajes cadavéricos, donde resaltan bastante las costillas, los huesos, que puede ser recordatorios del tiempo en el que hubo crisis por los cambios medio ambientales», describió.
Según el arqueólogo, estas edificaciones son, en realidad, un registro histórico de los efectos del cambio climático y la hambruna que ocurrieron en la costa peruana durante la antigüedad.
Crispín explicó que, tal como ocurre actualmente con las catástrofes naturales ocasionadas por el fenómeno de El Niño, a lo largo de los últimos 5.000 años la costa peruana ha sido escenario de desastres naturales de gran magnitud.
«Así como ahora, hemos visto el último evento de El Niño costero, también se han producido en la antigüedad y esto ha traído consecuencias en la producción agrícola», sostuvo Crispín.
Los recientes desastres naturales ocurridos en Perú a causa de El Niño costero, dejaron más de 150.000 damnificados y 210.000 viviendas afectadas.
Crispín explicó que los altos relieves que adornan algunos recintos del complejo arqueológico están graficados con peces, anchovetas en su mayoría, las cuales, como en la actualidad, eran un alimento esencial para las poblaciones costeras de la antigüedad.
«En el caso de Caral, los fenómenos medioambientales no sólo afectaron el interior del valle agrícola, sino que, también, afectaron el litoral marino y las consecuencias las sufrieron las poblaciones. No hay producción agrícola, no hay alimentos y no hay anchoveta», anotó.
Los estudios realizados por los investigadores determinaron la existencia de un mayor porcentaje de anchoveta en los restos arqueológicos de Caral, por encima de otras especies de peces.
«Hemos encontrado restos de vertebras de anchoveta y la tecnología que usaban para conservar este alimento era el secado, una tradición muy antigua que aún se conserva», indicó el experto.
En el actual distrito de Carquín, una localidad cercana a Caral, los descendientes de esta civilización continúan con la práctica ancestral del secado de pescado con sal, la cual es conocida como charqui (derivado del quechua, «secado»).
«Con la anchoveta seca preparan el plato que se llama Charquican, que es un guiso con papas, un plato ancestral», resaltó Crispín.
Asimismo, reiteró que las representaciones que evidencian los efectos de un cataclismo climático y sus efectos en las poblaciones antiguas de la costa peruana se plasmaron en las representaciones antropomorfas e ictiomorfas encontradas en las edificaciones del complejo de Vichama.
«Es una simbología, como un recordatorio de lo que ha ocurrido. No es solo una persona o dos, es un colectivo lo que muestran estas representaciones», subrayó el arqueólogo.
La ubicación de este complejo se encuentra a una altura estimada de 50 metros, resguardado de los causes de los ríos y posibles inundaciones de las aguas del Océano Pacífico, lo cual según el experto es reflejo de la previsión de los antiguos habitantes.
«Vichama tiene este recordatorio y esto (la altura), aparentemente, les habría servido porque los restos arqueológicos no se encuentran dentro de una plataforma fluvial, sino que están ubicado en un cerro, alejado de un lugar que pueda ser arrastrado por inundaciones ya sea del río o del mar, esto significa previsión», indicó.
Asimismo, Crispín aseguró que este testimonio arquitectónico, donde se representa los efectos del cambio climático, es el único en el mundo del que se tiene conocimiento actualmente.
5000 años de ciencia, tecnología pesquera y el manejo de los recursos marinos con visión integral del territorio
La Zona Arqueológica Caral, unidad ejecutora 003 del ministerio de Cultura, celebró el pasado viernes 26 y sábado 27 de mayo de 2017, el décimo segundo aniversario del inicio de la puesta en valor del sitio arqueológico Áspero, Ciudad Pesquera de la Civilización Caral, ubicado en el distrito de Supe Puerto, provincia de Barranca, departamento de Lima.
Las actividades conmemorativas se iniciaron con el III concurso escolar de antorchas y pasacalle: “Revalorando Nuestro Pasado Milenario”, que tuvo como objetivo fomentar el interés en aspectos relacionados con los fenómenos naturales. Las delegaciones de los colegios participantes se concentraron en la plaza Grau de Supe Puerto para luego trasladarse al Centro de Visitantes de la Ciudad Pesquera de Áspero, siguiendo un sendero iluminado.
También se realizó la presentación en escena de la obra teatral “La Dama de los Cuatro Tupus”, creación del Centro Universitario de Arte y Cultura de la Universidad José Faustino Sánchez Carrión de la ciudad de Huacho, y la participación de los alumnos de la Institución Educativa n° 21581 “Decisión Campesina” de la ciudad de Barranca.
El inicio de la ceremonia tradicional estuvo a cargo de Sylvia Falcón, destacada soprano de coloratura, quien interpretó la canción Contigo Perú, además de temas que forman parte de su producción Inkario.
La ceremonia tradicional a la “Cochamama”, fue oficiada por Coral Herencia, integrante de la Comunidad de Arte Milenario Perú Indio. Con este importante ritual de la tradición andina se dio inicio a un nuevo ciclo en el que los hombres y mujeres renuevan sus energías y el mar la riqueza de sus recursos. Las actividades del viernes culminaron luego que las ofrendas fueron entregadas a la Cochamama.
En torno al fuego sagrado, los asistentes bailaron con renovadas energías por el inicio de un nuevo ciclo.
El programa del día sábado se inició con un recorrido por el Circuito de Visitantes de la Ciudad Pesquera de Áspero y el Centro de Interpretación. La Directora de la Zona Arqueológica Caral, doctora Ruth Shady, destacó los resultados del trabajo y hallazgos realizados porque confirman que Áspero fue una población identificada con la pesca. Asentada muy cerca a la costa, Áspero pasó de ser una aldea de pescadores a un importante centro urbano de la Civilización Caral, beneficiándose de la creciente actividad económica y social.
La doctora Shady refirió que las investigaciones en el sitio arqueológico de Áspero han revelado la importancia del recurso marino. Los pobladores mejoraron la tecnología de pesca, con redes de algodón, pesas, anzuelos y flotadores y dieron especial atención al secado de la anchoveta, muy importante para su nutrición y para el intercambio con otras poblaciones. Estas actividades sustentaron el proceso de cambios observado en los asentamientos y la sociedad.
Así también fue realizada la Reunión de Convergencia para generar reflexiones de prevención y mitigación frente a los desastres causados por los fenómenos naturales. Estaactividad logró convocar la participación de los organismos públicos: Autoridad Nacional del Agua (ANA), Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS) y la Zona Arqueológica Caral (ZAC), además de un gran número de asistentes.
Durante la reunión, la doctora Ruth Shady resaltó el objetivo de mostrar no solamente la monumentalidad o la materialidad de la sociedad de Áspero, sino también su historia para reflexionar acerca del por qué las expresiones arquitectónicas de esta población de hace 5000 años, han perdurado hasta el presente y pueden ser apreciadas así como todos los conocimientos que se invirtieron en ella. “Los pobladores que se asentaron en los centros urbanos de la Civilización Caral tuvieron en cuenta el medioambiente y los fenómenos naturales que son frecuentes en nuestro territorio. Esa visión y manejo de un territorio tan megadiverso en todas sus condiciones geográficas y de recursos, por tanto, culturales les permitió a nuestras sociedades ancestrales dar especial atención a los recursos para el acondicionamiento y manejo del territorio”, indicó la doctora Shady.
Asimismo, la doctora Ruth Shady manifestó su confianza para que, desde una visión de beneficio compartido para la nación peruana, los conocimientos alcanzados por la Civilización Caral puedan contribuir en la actualidad a minimizar los efectos adversos de los fenómenos naturales sobre la población, la economía y el ambiente de nuestro país.
El festival “Lo mejor de mi tierra” contó con las presentaciones artísticas de la poetisa y cantautora Azucena Briones Jiménez, quien dedicó una de sus interpretaciones a la Ciudad Pesquera de Áspero. La agrupación cultural Kallpa Tusuy presentó la danza “Indios Atahualpa”, danza originaria de Ancash. El grupo cultural Amaranta, dirigido por George Bobadilla Lara presentó la puesta en escena de “Cumanana”, espectáculo de teatro con música, décimas y composiciones de los hermanos Victoria y Nicomedes Santa Cruz. La presentación de caballos de paso y chalanes, estuvo a cargo de Agro Industrial Paramonga SAA-AIPSAA, empresa que orienta sus esfuerzos en pro de la conservación de la raza equina nacional y la preservación de una de las tradiciones culturales que pervive en nuestro país.
Los trabajadores de la sede Vichama de la Zona Arqueológica Caral realizaron la “Danza de la Lluvia” que recrea los tiempos de celebración por la llegada de la lluvia de los antiguos pobladores de Vichama en el valle de Huaura. Los antiguos pobladores de Vichama ofrendan los mejores productos a sus deidades para propiciar una buena siembra.
En este marco se realizó la premiación a los ganadores de los concursos escolares organizados por la Zona Arqueológica Caral para conmemorar el décimo segundo aniversario del inicio de la puesta en valor de Áspero, Ciudad Pesquera de la Civilización Caral:
– I Concurso Escolar de Fotografía “Naturaleza, Historia y Tradición de Supe Puerto”.
– I Concurso Escolar de Pintura “El Patrimonio Cultural de Áspero en los colores de la Niñez de Supe Puerto”.
– I Concurso Escolar de Cerámica “Modelando una pieza de cerámica funcional, decorativa o escultórica en base a los valores de la Civilización Caral”.
La presentación del taller “Recuperación de la tradición musical de la Civilización Caral”, estuvo a cargo de jóvenes músicos que participan en el programa de Responsabilidad Social de la Zona Arqueológica Caral. El taller de música nace en el año 2013, como propuesta de la doctora Ruth Shady para dar a conocer el descubrimiento de las flautas traversas y cornetas encontradas en Caral y fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional entre los jóvenes del valle de Supe.
Un sistema antisísmicos, un método para mantener vivo el fuego y un observatorio fueron algunos de los avances en Caral.
Hace unos 5.000 años, la civilización de Caral, la más antigua del Perú y de América, era consciente de que vivía en un territorio vulnerable a los sismos y que también podía predecir el clima al observar el comportamiento de los astros. Sin necesitar los modernos laboratorios y maquinarias que tienen los científicos de hoy, la sociedad de Caral (3000-1800 a. C.) desarrolló avanzados sistemas que hasta la fecha dejan con la boca abierta a especialistas nacionales e internacionales.
“Le dieron mucha importancia a la ciencia, al conocimiento, a la identificación de los problemas y búsqueda de soluciones. Y para ello formaron especialistas en diversas áreas”, explicó a El Comercio Ruth Shady, directora de la zona arqueológica Caral, durante la conferencia de prensa por el vigésimo segundo aniversario del descubrimiento de la civilización.
Arquitectura y astronomía
Shady pide dejar atrás la creencia de que la ciencia tal como la conocemos –un conjunto estructurado de conocimientos obtenidos a través de la observación y razonamiento– llegó con los europeos. Y no le falta razón.
Caral –ubicada en el valle medio del río Supe, en la provincia de Barranca– se preocupó de uno de los problemas que más afectan a la costa peruana: los sismos.
Para evitar los estragos y fatalidades ocasionados por estos fenómenos, la gente de Caral usó muros de contención detrás de ciertas plataformas, las cuales se rellenaban con shicras –bolsas hechas con fibras vegetales y llenas de bloques de piedra–.
Las shicras daban estabilidad a las estructuras en los temblores o terremotos al distribuir las ondas sísmicas por todo el edificio, para así mitigar la destrucción. Shady agregó que expertos japoneses buscan usar este método ancestral para construir edificios modernos.
Pero la preocupación de este pueblo no solo estaba en la Tierra, sino también en el cielo. A las afueras de Caral, se ha descubierto un observatorio subterráneo, el cual poseía un techo y escaleras.
“Desde ese lugar observaban y analizaban el paso de los astros, y es que desde allí sale una serie de alineamientos de piedras hacia el horizonte. Las líneas son marcadores para registrar el movimiento del Sol u otros astros”, explica a este Diario Shady.
Energía y cultivo
Los especialistas caralinos supieron también manejar el viento y el fuego a su favor. Para esto utilizaron el principio de Venturi –un fenómeno demostrado en Europa en 1797–. Este principio sirve para reducir la velocidad de un fluido al pasar por un conducto de diámetro pequeño.
En el caso de la civilización peruana, utilizaron este conocimiento para construir conductos de ventilación subterráneos para que mantuviesen vivo el fuego de forma permanente, sin la intervención humana.
Shady y su equipo también determinaron que en Caral supieron manejar el cultivo de plantas, lo que le permitió conseguir varios tipos de algodón de colores. “No solo se quedaron con un algodón nativo, sino que necesitaron obtener colores que se diferenciaran entre sí, cuidando que los colores no se mezclaran”, comenta la experta.
Con estos hallazgos, se confirma que la ciencia no es algo que llegó desde fuera a la región, sino que fue producto de encontrar solución a los problemas de la época.
Más datos
Formación. Se han identificado hasta la fecha 25 asentamientos que pertenecen a Caral. Actualmente se trabajan 11.
Manejando el ambiente. Los caralinos crearon ríos mediante las amunas, una técnica que consiste en captar el agua de lluvia que se escurre desde las alturas a través de acequias y llevarlas a zonas específicas.
La civilización agropesquera de Vichama, cuya antigüedad se remonta al año 1800 a. C., se desarrolló en el distrito de Végueta, provincia de Huaura, Lima. Con elementos de continuidad de la civilización Caral, ofrece un testimonio del pasado que alcanza al presente.
Ningún otro lugar como el sitio arqueológico de Vichama ofrece un registro tan crudo de lo que significó el cambio climático en nuestra historia. “Encontramos la representación de 34 figuras famélicas en un edificio piramidal que tenía fachada hacia el norte”, comenta la arqueóloga Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), Unidad Ejecutora N° 03 del Ministerio de Cultura.
“En Vichama, el cambio climático causó crisis y colapsos en las poblaciones, como puede verse en los cadáveres con costillas y estómagos huecos. Pero también se observa a jóvenes entre dos pescados, como indicando que los recursos marinos contrarrestaron esos efectos”, precisa Shady.
Los investigadores coinciden en que hacia el año 1800 a. C., cuando se desarrolló el sitio de Vichama, se produjo una etapa de cambio climático en todo el mundo. Por eso, las figuras representan a 17 adultos muertos, pero también a 17 jóvenes entre recursos marinos, como si ello hubiese permitido mitigar la sequía que colapsó la civilización Caral en el valle de Supe. Cuando el agua retorna, representan un sapo al que le cae un rayo en la cabeza, lo que signiica la lluvia.
Los cambios climáticos han tenido efectos dramáticos en nuestra historia. “Lo vimos en las civilizaciones Moche y Tiahuanaco. Se presentan de manera cíclica y causan colapso en nuestra civilización en diferentes períodos del proceso cultural andino”, refiere la arqueóloga.
Equidad de género
Aunque parece un tema actual, en la civilización Caral está presente la equidad de
género. “Encontramos estatuillas de mujer con las mismas características en varios edificios, los que nos hace ver que tenían acceso a posiciones sociales de importancia”, acota Ruth Shady.
Recuerda, entonces, que los cronistas españoles, al llegar al Perú, encontraron mujeres con cargos políticos –las capullanas del norte–.
Y decían que los hombres de estos lugares era débiles porque permitían que las mujeres también gobernaran. “Hemos tenido una tradición de equidad de género; es el segundo mensaje de Vichama”, subraya.
Una de las ofrendas halladas en el sitio son las estatuillas de un hombre y una mujer.
Un hombre importante, con orejeras y collar, que mira a una mujer con miedo; ella tiene dos collares y una mantilla similar a la de la coya, la esposa del inca. Estas estatuillas fueron consideradas uno de los diez hallazgos inolvidables del año 2015 por la revista National Geographic.
Shady explica que la coya tenía un rol muy importante en el imperio, pues intercedía cuando había conlictos entre naciones, como lo haría ahora un ministro de Relaciones Exteriores. “La mujer tenía participación. Lo vemos desde Caral, en Vichama y en la cultura Moche, en Lambayeque, mil años después, en diferentes sociedades y culturas”, refiere.
De la Selva
En Vichama hallaron también elementos culturales de la Selva. “Plumas de guacamayo, el mono aullador, caracoles y achiote. Es frecuente ver personajes con los rostros y cabellos pintados, o con los rostros con puntitos blancos y rojos. La mujer con pelo rojizo y el hombre con pelo amarillo”. Los hallazgos demuestran que hubo relaciones entre sociedades con diferentes culturas e idiomas, pero con respeto, sin el interés de aprovecharse. “No existieron armas en Vichama, tampoco es una ciudad amurallada. Sin embargo, es recurrente la presencia de elementos culturales de la selva amazónica”, concluye Ruth Shady.
Expresiones simbólicas de civilización agropesquera de Végueta-Huacho
Esculturas elaboradas en arcilla no cocida e instrumentos musicales de viento hechos con hueso de mamífero, decorados con el rostro de un felino, son algunos de los hallazgos que revelan el vínculo entre la Civilización Caral y Vichama, sociedad agropesquera de Végueta-Huacho, se dio a conocer hoy.
En conferencia de prensa para dar a conocer avances en las investigaciones arqueológicas en esta civilización, en el marco del noveno aniversario del inicio de trabajos para su puesta en valor, la directora de la Zona Arqueológica Caral, Ruth Shady, reveló que ambas sociedades compartieron creencias y manifestaciones ideológicas.
Explicó que esta vinculación se extendió a lugares más lejanos en la sierra y selva de nuestro país. “Prueba de ello son los diseños y materiales con los cuales confeccionaron los objetos encontrados, tanto en el litoral como en el valle de Supe. La importancia de estos hallazgos radica en que nos ayudan a conocer aspectos de la organización social y del sistema religioso de la sociedad de Vichama”, manifestó.
Sostuvo que Vichama es una civilización agropesquera que data del año 1 800 a.C., siguiendo el desarrollo de la civilización Caral y de la que tiene elementos de continuidad, como es la plaza circular y los edificios con plataformas superpuestas. A la vez, presenta rasgos culturales propios que revelan el rol protagónico de la mujer, la adaptación al cambio climático, la relación intercultural con la Amazonía y la importancia de la música.
Ruth Shady explicó que la mujer tuvo un papel trascendente, con equidad de género en esta civilización. “Aparece una mujer muy importante, una especie de sacerdotisa y es recurrente en varios edificios del asentamiento y del valle de Supe, por lo que podemos inferir que lograba ocupar posiciones políticas importantes dentro de la sociedad”, señaló.
Otra característica que destaca entre los hallazgos de Vichama, está asociado al cambio climático y la importancia que tuvo el recurso marino para supervivir frente a la sequía y le crisis del agro. Esa memoria colectiva está registrada en 34 figuras modeladas en un salón ceremonial del sitio, que representan todos los efectos dramáticos de este fenómeno natural.
“Por eso es muy importante que se conozca este sitio porque de ese modo, se podrá también reflexionar sobre el cambio climático en el futuro, ya que estos pueden perdurar entre 60 y 120 años, según las investigaciones científicas”, sostuvo Ruth Shady.
Posterior a ese cambio climático, se aprecia que el edificio principal de aquella época fue enterrado completamente y se construyó uno encima con la fachada hacia el lado este, que es por donde fluyen los ríos. Con una visión de querer contrarrestar al cambio climático, la sociedad Vichama cambió la arquitectura.
También se han descubierto una serie de rasgos e íconos provenientes de la Amazonia. Existen evidencias que ha habido una relación transversal entre la costa y la selva que sobresale por una reciprocidad intercultural entre ambas regiones en condiciones de paz, sin sometimientos.
La importancia de la música, es otra particularidad que revelan las investigaciones en Vichama. Se han encontrado una serie de flautas traversas con representaciones similares a las de Caral, lo que demuestra la importancia que ha tenido la interacción entre los humanos y sus deidades a través de los sonidos.
Sostuvo que la investigación arqueológica y los trabajos de conservación de los monumentos de Vichama, buscan recuperar y poner en valor los diversos conjuntos de edificios públicos y residenciales que componen este sitio arqueológico.
Entre los recintos destacan el edificio “Las Hornacinas”, en el cual se encuentran el Salón Ceremonial con Relieves Murales y el Salón Ceremonial del Sapo Humanizado; así como el edificio “Las Chakanas” y el edificio “Los Depósitos”.
Programa cultural
Shady Solís brindó también detalles del programa cultural para conmemorar el noveno aniversario del inicio de los trabajos de la puesta en valor, a realizarse el viernes 26 y sábado 27 de agosto de 2016, en el sitio arqueológico ubicado en el distrito de Végueta, provincia de Huaura.
Afirmó que el objetivo del programa cultural es dar a conocer los avances alcanzados en los trabajos de investigación, conservación y difusión de los valores de Vichama, así como los otros atractivos turísticos del distrito de Végueta, como el Museo Comunitario, la playa Tambo de Mora, donde desembarcó la Expedición Libertadora de San Martín.
Asimismo, la isla Anat o Don Martín; la Albufera de Medio Mundo, donde se integra en un solo paisaje el humedal, aves migratorias, la playa y el desierto. Esta celebración permitirá exhibir artesanía tradicional y gastronomía veguetanas.
De acuerdo al programa establecido para este noveno aniversario, se tienen previstas las siguientes actividades:
Viernes 26 de agosto
Desde las 5:00 p.m. hasta las 9:00 p.m.
Concentración en la Plaza de Armas de Végueta.
Concurso y paseo de faroles. Se premiará el farol más creativo que integre en su manufactura elementos culturales de Vichama.
Escenificación del “Mito Vichama”, a cargo de los estudiantes del colegio Fray Melchor Aponte, de Végueta, y del personal de la Zona Arqueológica Caral-sede Vichama, bajo la dirección de Freddy Pajuelo, profesor de teatro del Centro de Arte y Cultura de la Universidad Nacional “José Faustino Sánchez Carrión” de Huacho.
Ceremonia tradicional de agradecimiento. Un ritual de la tradición andina mediante el cual se agradece por los bienes recibidos y de renovación, a cargo del Ayllu Surimanta. Luego se escenificará la danza festiva “Chimaychi.
Sábado 27 de agosto
Desde las 9:00 a.m a 4:00 pm se realizará el festival cultural “Vichama Raymi”, así como la presentación de los valores culturales y sociales de Vichama a través de la visita guiada al Museo Comunitario de Végueta para una aproximación al conocimiento del sistema social que se viene recuperando en Vichama.
También se visitará el sitio arqueológico de Vichama para apreciar mediante los resultados de la investigación y conservación de los monumentos, la historia social de este importante centro.
Otra actividad programada es “Catu Vichama”, exposición y venta de productos artesanales y agropecuarios de los pobladores de Végueta, Huaura, Huacho, Carquín, Caleta Vidal, Supe-Caral y Supe Puerto. En esta feria se podrán apreciar los productos de los pobladores y creaciones de los participantes en los talleres de responsabilidad social que la Zona Arqueológica Caral desarrolla.
Las celebraciones culminarán con el “Runa Raymi” con presentaciones artísticas de la población local y del taller de tradición musical sobre los orígenes de la civilización Caral y artistas invitados, inspirados en el patrimonio cultural de Vichama. También participarán las danzas creativas de los trabajadores de las sedes de la Zona Arqueológica y los caballos de paso del fundo El Olivar.
Cómo llegar a Vichama
Para conocer Vichama, se debe ingresar por la antigua carretera Panamericana Norte, a la altura del kilómetro 159, al distrito de Végueta. Se sigue por una vía señalizada hasta el sitio arqueológico. El tiempo estimado de viaje desde Lima es de tres horas.
El centro arqueológico está provisto de un circuito de visita y orientadores turísticos locales, además de un Centro de Recepción de Visitantes, que cuenta con estacionamiento para autos y buses, servicios higiénicos, comedores, una tienda de recuerdos y publicaciones.
La Zona Arqueológica Caral también ha dispuesto un programa de viajes educativos para estas fechas. Para mayor información puede comunicarse con la Oficina de Promoción Turística al teléfono: 205 2517 o al correo electrónico: viajeseducativos@zonacaral.gob.pe
Arqueóloga Ruth Shady y su equipo destacan implicancias de hallazgo
El hallazgo de los restos de una mujer de alta sociedad, enterrada hace más de 4,500 años en el sitio arqueológico de Áspero, la ciudad pesquera de la civilización Caral, fue anunciado hoy por la arqueóloga Ruth Shady y su equipo de investigadores.
La directora de la Zona Arqueológica Caral destacó las implicancias de este descubrimiento para conocer mejor el funcionamiento de la organización social más antigua de América.
Shady detalló a la Agencia Andina que se trata de un entierro humano recuperado en la Huaca de los Ídolos de Áspero. “Los investigadores analizaron los restos óseos y concluyeron que se trata de una mujer de aproximadamente 40 años. El lugar en que fue colocada y la forma de enterramiento demuestran el alto estatus social que alcanzó este personaje hace 4,500 años”, sostuvo.
“Estos hallazgos revelan el reconocimiento a la equidad de género, lo que permitía que tanto mujeres como hombres podían ocupar roles de liderazgo y estatus social elevado desde hace más de 1,000 años”, subrayó Shady.
Explicó que como parte del ajuar funerario fueron colocados objetos muy apreciados por la sociedad de Áspero, como un mate conteniendo fragmentos y semillas de vegetales, un collar con cuentas de molusco, un dije hecho de Spondylus y cuatro “tupus” o prendedores elaborados en hueso y con diseños de aves y monos.
La investigadora aseveró que la música también fue parte fundamental de la vida cotidiana y de la religiosidad en la sociedad de Áspero, como lo demuestra el hallazgo de ocho flautas traversas elaboradas con huesos de animales, depositadas como ofrendas en un recinto ceremonial de ese sitio arqueológico, ubicado en territorio del distrito de Supe Puerto, provincia de Barranca, al norte de la ciudad de Lima.
Recordó que en la Ciudad Sagrada de Caral fue encontrado en 1,999 un conjunto de instrumentos musicales, conformado por 32 flautas traversas cerca de la plaza circular de la pirámide del Anfiteatro.
«El conjunto de estos instrumentos musicales fue encontrado en el interior de un envoltorio de tela de algodón, que además cubría material botánico, pequeños fragmentos de cuarzo, diversas cuentas y dos esferas de arcilla”, comentó.
Sostuvo que estos hallazgos son indicadores de la interacción entre la sociedad de Áspero y otros centros urbanos de la Civilización Caral y también indica que ambas sociedades compartieron creencias y manifestaciones ideológicas.
Anotó que esta red se extendió a lugares más lejanos en la sierra y la selva de nuestro país y hacia la costa de Ecuador. Prueba de ello son los diseños y materiales con los cuales confeccionaron los objetos encontrados tanto en el valle de Supe como en el litoral.
Vinculo armonioso con el mar
La investigadora resaltó que los hallazgos de Áspero muestran también que la relación de los antiguos peruanos con el mar era armoniosa y ello permitió una actividad pesquera sostenible, con un aprovechamiento racional de los recursos hidrobiológicos y con una visión transversal del territorio que les permitió agenciarse de los alimentos e insumos para su desarrollo cultural y comercial, con el cual tuvieron una presencia de más de 1,000 años.
A ello se suma el conocimiento avanzado que alcanzaron los moradores de Áspero en la elaboración de aparejos de pesca, como las redes y anzuelos que no dejan de sorprender en la actualidad y que constituyen una herencia cultural importante para la población de Supe dedicada hoy en día a esta actividad económica.
Consideró que estas son lecciones que nos han dejado los antiguos peruanos de Caral, basadas en el enfoque transversal del territorio, nos ayudarían mucho a lograr un desarrollo e integración social y económico que evitaría el abandono del campo por la migración a las ciudades, dado que el progreso sería más equilibrado al interior del país.
Avances en investigación y puesta en valor de Caral
Shady afirmó que como parte de los objetivos del Plan Maestro de la Ciudad Sagrada de Caral, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1999, se realiza la investigación en once sitios arqueológicos y se ha puesto en valor hasta el momento tres centros urbanos que se encuentran muy cerca del litoral.
Uno de ellos es el centro denominado Piedra Parada, localizado en la margen izquierda del valle bajo del río Supe. Sus edificaciones fueron distribuidas en una extensión de 37.54 hectáreas durante el Período Formativo Temprano, en una época posterior a Caral y Áspero, entre los años 1,850 y 1,550 antes de Cristo. En un recinto de uno de los principales edificios se encontró un friso de serpientes bicéfalas, que recuerdan al diseño encontrado en el Edificio Piramidal Mayor de la Ciudad Sagrada de Caral y que fue un ícono muy característico de la cultura Lima, que surgió 3,000 años después de Caral.
El segundo centro es El Molino, que se encuentra en la margen derecha del valle bajo de Supe, donde quedan restos de lo que fue el espacio de convergencia o plaza central, dos edificios piramidales y un área con arquitectura menor. Los principales edificios se caracterizan por sus plataformas escalonadas, salones ceremoniales con banquetas y fogones. La evidencia obtenida sugiere su desarrollo durante el período Formativo Temprano.
Era de Pando es el tercer centro urbano que se ha puesto en valor y se ubica también en la margen derecha del río Supe. Empezó a ganar preeminencia al finalizar el período Formativo Inicial, hacia el año 2,200 antes de Cristo. Está conformado por 48 edificios, ocho de ellos de forma piramidal, distribuidos sobre 50 hectáreas, entre las partes alta y baja del valle.
Shady manifestó que las investigaciones en los otros sitios arqueológicos continúan y seguramente depararán nuevas sorpresas positivas y que marcarán nuevos hitos en el conocimiento de la compleja organización social de la civilización más antigua de América.
La presentación de estos hallazgos científicos se realizó en el marco del undécimo aniversario del inicio de la puesta en valor de Áspero, cuyas fechas centrales se celebrarán los días 29 y 30 de abril en el citado sitio arqueológico, ubicado en el distrito de Supe Puerto, provincia de Barranca.
Shady adelantó que la Zona Arqueológica Caral, que ella dirige, ha preparado un programa especial para tan importante efemérides que incluye la participación de la población de Supe, dado que la labor profesional no solo se circunscribe a la investigación científica, sino que tiene un importante componente social y educativo porque contribuye al mejor conocimiento de la extraordinaria herencia cultural y al fortalecimiento de la identidad local y nacional. Ver más información del evento de aniversario aquí.
Con diversas actividades culturales, el 29 y 30 de abril
Con diversas actividades culturales se celebrará, el viernes 29 y sábado 30 de abril, el undécimo aniversario de la puesta en valor de Áspero, ciudad pesquera de la civilización Caral, en el sitio arqueológico ubicado en Supe Puerto.
El objetivo del programa cultural es dar a conocer los avances alcanzados en los trabajos de investigación, conservación y difusión del sitio arqueológico, que es estudiado por un equipo de arqueólogos de la Zona Arqueológica Caral, liderado por su directora, Ruth Shady.
El viernes 29, a partir de las 18 horas, se desarrollará el segundo concurso de antorchas denominado “Revalorando nuestro pasado milenario”, y se premiará a la antorcha más creativa que integre en su manufactura elementos culturales de Áspero.
También se realizará el “Pago a la Cochamama”, un ritual de la tradición andina mediante el cual se agradece los recursos del mar que se espera obtener durante el año. Esta ceremonia dará inicio a un nuevo ciclo en el que el hombre renueva sus energías y agradece al mar por la riqueza y provisión generosa de sus recursos.
El mismo día se pondrá en escena la obra teatral: “Los hijos del mar y la tierra”, bajo la dirección del Centro Universitario de Arte y Cultura de la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión, de Huacho.
El sábado 30, desde las 10:00 horas, continuarán las celebraciones con el festival “Áspero Raymi”, fiesta tradicional de convergencia para fomentar la integración social.
Además, se realizarán dos visitas guiadas en el Centro de Interpretación, denominadas “Del pasado al presente”, para una aproximación al conocimiento de la historia social que se viene recuperando en Áspero.
Del mismo modo, se exhibirá “Canto a la libertad”, segunda exposición individual del artista plástico Pablo Ribeiro Lora, “Palbiro”. Esta visita gratuita permitirá apreciar los resultados de la investigación y conservación de los monumentos de este importante centro urbano.
Además, se desarrollará el festival artístico “Lo mejor de mi tierra”, que consiste en la presentación de las expresiones artísticas y culturales en la que participarán el cantautor Juan Luis Dammert y el elenco de danzas del Centro de Música y Danza de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
La programación incluye la visita al “Catu Áspero”, exposición y venta de productos agroecológicos y artesanales de los pobladores de Supe Puerto, Supe, Barranca, Carquín y Végueta. Allí se podrán apreciar los productos de los talleres de responsabilidad social que la Zona Arqueológica Caral desarrolla para la población local. También participarán los pescadores artesanales de Supe Puerto, quienes expondrán sus instrumentos y productos de pesca tradicional, expresión de la cultura viva del distrito.
De igual manera, se podrá disfrutar del “VII Festival de la Anchoveta, Pescados y Mariscos” que pondrá a la venta y degustación los platos de la gastronomía local elaborados con productos marinos, resaltando el valor nutricional de la anchoveta para el desarrollo humano.
Estas actividades han sido organizadas por la Zona Arqueológica Caral, unidad ejecutora 003 del Ministerio de Cultura. La investigación arqueológica y los trabajos de conservación de los monumentos de Áspero, buscan recuperar y poner en valor los conjuntos de edificios públicos y residenciales, entre los que destacan Huaca Alta, Huaca de los Ídolos, Huaca de los Sacrificios, Edificio Piramidal de Las Flautas, Edificio Piramidal del Spondylus, entre otros.