Recuperamos área intangible del sitio arqueológico El Molino en el valle de Supe

Unidos por la cultura y la protección del patrimonio

La Zona Arqueológica Caral (ZAC), Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, viene trabajando de manera articulada con la población del valle de Supe para recuperar las áreas intangibles de los sitios arqueológicos y continuar con las labores de investigación sobre el desarrollo de la Civilización Caral (3000 – 1800 a. C.).

Como resultado de un proceso de sensibilización y concientización con los pobladores del centro poblado El Molino sobre la defensa, protección y conservación de su patrimonio cultural, se logró la recuperación de un terreno ubicado dentro de la poligonal del sitio arqueológico El Molino, declarado Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2002.

Esta acción se formalizó mediante la suscripción de un “Acta de Retiro Voluntario del Inmueble”, firmada entre la Zona Arqueológica Caral —a través de la Dirección de Relaciones Comunitarias y de su Oficina de Asesoría Jurídica— y la persona que ocupaba el predio. Este acuerdo cuenta con la conformidad de ambas partes y garantiza que el retiro se realice sin afectar las evidencias arqueológicas presentes en el lugar.

Esta acción permitirá reducir la presión antrópica moderna sobre el Sector B del sitio arqueológico El Molino, área donde aún no se han realizado excavaciones, lo que resulta fundamental para profundizar en la comprensión del proceso de desarrollo civilizatorio en América.

La Zona Arqueológica Caral, responsable de la investigación, conservación y difusión de doce sitios arqueológicos de la Civilización Caral, ubicados entre los valles de Supe y Huaura, continuará promoviendo una gestión preventiva basada en el diálogo con las comunidades, a fin de evitar conflictos sociales y garantizar la protección del patrimonio arqueológico del país.

El impresionante sitio arqueológico El Molino

El Molino, correspondiente al Periodo Formativo (2200–1500 a. C.), ocupa un área de 7.57 hectáreas y fue construido sobre una planicie aluvial formada por depósitos de arcilla del río Supe. El sitio fue identificado entre los años 1994 y 1995 por la arqueóloga Ruth Shady y su equipo, durante una prospección arqueológica en el valle de Supe.

Su ubicación estratégica permitió a sus antiguos pobladores un acceso directo a los recursos del río y del bosque ribereño, así como a manantiales, tierras de cultivo y rutas de comunicación hacia la quebrada Tayta Laynes y el litoral.

El asentamiento estuvo conformado por un edificio público piramidal mayor (Sector A) y dos edificios públicos piramidales menores (sectores B y C), dispuestos alrededor de un espacio público abierto de casi una hectárea. En la parte posterior de los edificios de los sectores A y B se localiza el Sector E, donde se hallaron restos de viviendas, mientras que al suroeste se identificó un pequeño conjunto residencial (Sector D).

En los depósitos de los edificios piramidales se han recuperado restos de moluscos marinos —como choro zapato, macha, oliva, caracol negro y chanque—, así como peces, entre ellos anchoveta y sardina. También se hallaron restos vegetales de guayaba, zapallo, frijol y algodón, evidenciando una economía de subsistencia mixta, agropesquera, fortalecida por el intercambio del algodón.

Las características arquitectónicas del sitio permiten afirmar que la sociedad de El Molino estuvo jerarquizada. Los salones con fogones centrales y banquetas, ubicados en la cima de los edificios, dan cuenta de la realización de ceremonias en las que participaban miembros de la élite.

La maqueta de El Molino

En el año 2017, en la cima del edificio público del subsector C1, los arqueólogos de la ZAC descubrieron una maqueta excepcionalmente bien conservada, que revela un diseño urbano compuesto por un conjunto de edificios piramidales orientados hacia un espacio público central, evidencia de la planificación urbana desarrollada por los antiguos habitantes del valle.

La maqueta fue elaborada con arcilla y pequeños cantos rodados y está conformada por siete edificios, con una altura promedio de 20 centímetros y dimensiones aproximadas de entre 1 y 1.20 metros por lado.

Este hallazgo, difundido por medios nacionales e internacionales el 2023, ha sido estudiado y conservado por los especialistas de la Zona Arqueológica Caral y constituye una evidencia singular de la existencia de arquitectos especializados, responsables de la planificación urbana de los asentamientos distribuidos en la diversa ecología del valle de Supe.

Para ampliar la información sobre el hallazgo arqueológico, ingresa aquí: Civilización Caral: hallazgo de maqueta demuestra la planificación de los antiguos centros urbanos


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Fecha de publicación: 14/01/2026