Historia

El Inicio de las Investigaciones

Dra. Ruth Shady Solís

En 1992 la doctora Ruth Shady profundizó sus investigaciones sobre los orígenes de la civilización andina, enfocando sobre el área norcentral peruana, a partir de la revisión de las evidencias que había obtenido en investigaciones previas en Bagua, y de la bibliografía entonces disponible. Como resultado, en 1993 escribió y publicó el artículo Del Arcaico al Formativo en los Andes Centrales (Revista Andina 21: 103-132, Centro Bartolomé de las Casas, Cuzco) donde examinó la información que entonces indicaba que el fenómeno Chavín (1800 – 200 a. C.) era la síntesis de un proceso cultural que venía ocurriendo desde siglos atrás; y, sobre la base de este planteamiento, empezó a preparar una investigación que lo sustentara.

Para contar con datos para la investigación, eligió explorar el valle de Supe, ubicado a 180 kilómetros al norte de la ciudad de Lima. Desde 1993, los fines de semana, con el apoyo logístico del entonces Instituto Nacional de Cultura, y la participación de cuatro de sus ex estudiantes, prospectó el valle de Supe durante dos años, donde identificó 18 asentamientos arqueológicos con características similares, cuya antigüedad aún se encontraba en discusión. Con el avance de sus investigaciones, en 1995 publicó el artículo: La neolitización en los Andes Centrales y los orígenes del sedentarismo, la domesticación y la distinción social (Saguntum, Revista del Departamento de Prehistoria y Arqueología, 28: 49-61, Universidad de Valencia, España), y en 1996 culminó la prospección realizada. A continuación, eligió a la Ciudad Sagrada de Caral para iniciar intervenciones arqueológicas que dieran derroteros para la ubicación cronológica y, así, programar los estudios correspondientes. Para ello creó el Proyecto Arqueológico Caral, con el que inició los trabajos en el sitio de Caral, con un pequeño fondo de la National Geographic Society.

El Proyecto Arqueológico Caral y el Museo de Arqueología y Antropología de la Universida Nacional Mayor de San Marcos

Museo de Arqueología y Antropología UNMSM

Los resultados de las investigaciones indicaron que la Ciudad Sagrada de Caral era el testimonio concreto de la formación de la primera civilización andina, ocurrida alrededor del 3000 a. C., en el amplio territorio norcentral peruano, con participación de poblaciones que habitaban zonas ecológicas de costa, sierra y selva, y que tuvo la sociedad de mayor prestigio en el valle de Supe, donde bajo un gobierno estatal se erigieron inmensas ciudades y edificios monumentales de piedra y tierra. Este revolucionario conocimiento transformó el habido hasta entonces y el esquema cronológico cultural andino, que vinculaba el surgimiento de la “alta cultura” andina con la aparición de la cerámica, alrededor del 1800 a. C. A mediados de 1997, la doctora Shady presentó los resultados de sus investigaciones en la publicación La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los Albores de la Civilización en el Perú (Fondo Editorial UNMSM, 75 p.). Al asumir la dirección del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a fines de 1997, la doctora Shady adscribió el Proyecto Arqueológico Caral a esa institución.

 Las investigaciones del Proyecto Arqueológico Caral en la Ciudad Sagrada de Caral continuaron con aporte personal y el apoyo económico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, debido a la plena identificación con la investigación de parte del Presidente de la Comisión de Reorganización de esa Universidad, Dr. Manuel Paredes Manrique. Un pequeño equipo de egresados de arqueología y auxiliares lugareños participaron en los trabajos. En el lugar no había albergue, redes de agua, luz, ni teléfono. A pesar de las limitaciones la investigación continuó y en el año 2000 las intervenciones incluyeron al asentamiento vecino de Chupacigarro, que estaba siendo destruido.

 A mediados de 2000, después de escuchar una conferencia presentada en mayo de 1998 por la doctora Shady en el Museo de Historia Natural de Chicago, una pareja de arqueólogos norteamericanos llegó para conocer Caral y se ofrecieron a llevar muestras de fibras recuperadas por la doctora Shady para que fueran procesadas por un laboratorio de radiocarbono. Los fechados que produjeron las muestras confirmaron la gran antigüedad planteada para la Ciudad Sagrada de Caral por la doctora Shady, como fue publicado en el artículo Dating Caral, a Preceramic Site in the Supe Valley on the Central Coast of Peru, en la revista Science (27 April 2001, 292: 723-726). Sin embargo, en la presentación mundial del artículo, que ocurrió en abril de 2001, los norteamericanos se presentaron como los descubridores de Caral, por lo que fue necesario hacer la aclaración y el deslinde correspondiente.

La publicación del artículo sobre Caral en la revista Science, y su repercusión global, motivó a que el entonces Ministro de Educación del Perú, doctor Marcial Rubio, fuera a conocer Caral e invitara, posteriormente, al Presidente de la República, doctor Valentín Paniagua, para que, junto con el pleno de sus ministros, visitaran Caral y conocieran los resultados de las investigaciones y su importancia cultural para la historia del país.

 Después de la visita a Caral, el presidente y su equipo de gobierno decidieron otorgar apoyo estatal a las investigaciones del Proyecto Arqueológico Caral. Por ello, en junio de 2001, emitieron el Decreto Supremo 040-2001-ED, que declaró de preferente interés nacional la investigación, registro, puesta en valor y conservación de la Ciudad Sagrada de Caral, principal asentamiento de la civilización Caral; y otorgaron un presupuesto a esos trabajos, a partir del año 2002, el que sería canalizado a través del pliego de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con ese nuevo aporte fue posible ampliar la intervención en el centro urbano de Caral, así como en Chupacigarro, Miraya y Lurihuasi.

 Lamentablemente, el nuevo Rector de la Universidad no comprendió la importancia de los trabajos de puesta en valor arqueológica, objetó el otorgamiento de los fondos estatales a través del pliego, y, en el mes de junio de 2002, resolvió cambiar a la directora del Museo de Arqueología y Antropología, y retirar al Proyecto Arqueológico Caral-Supe del Museo. Por tal actitud, el Proyecto quedó sin personal, local, herramientas y sin acceso a las colecciones arqueológicas que había recuperado durante las investigaciones. No obstante, el equipo de profesionales y estudiantes continuaron con las investigaciones en casa de la doctora Shady y en el campo. A fines de julio de 2002, los empresarios de la empresa privada Lima Tours, vinculados con la actividad turística, facilitaron un nuevo local al Proyecto Arqueológico Caral-Supe en el centro de la ciudad de Lima, desde donde fue posible reubicarse, y albergar los materiales de investigación.

El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe adscrito al Instituto Nacional de Cultura

Instituto Nacional de Cultura - INC

Por las dificultades enfrentadas con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fue necesario gestionar ante el gobierno peruano para que los fondos otorgados al Proyecto Arqueológico Caral-Supe fueran entregados a través del pliego presupuestal del entonces Instituto Nacional de Cultura. Por ello, en febrero de 2003, el gobierno emitió el Decreto Supremo 003-2003-ED, que creó el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, sobre la base del Proyecto Arqueológico Caral-Supe. Se le encargó la puesta en valor de los asentamientos de la civilización Caral, con plena autonomía de gestión científica, administrativa y financiera; y fue adscrito al Instituto Nacional de Cultura, como Unidad Ejecutora 003.

Con este nuevo apoyo fue posible intensificar las actividades de puesta en valor los sitios de Caral, Chupacigarro, Miraya y Lurihuasi y editar publicaciones sobre las investigaciones realizadas, como el libro: La Ciudad Sagrada de Caral-Supe; los orígenes de la civilización andina y la formación del Estado prístino en el antiguo Perú.

 Sin embargo, para entonces ya se tenía claro que la puesta en valor del patrimonio arqueológico debía realizarse con un enfoque integral para vincularlo con el desarrollo de un entorno social y natural, en concordancia con la importancia de los sitios arqueológicos. A pesar de encontrarse tan cerca de la ciudad de Lima, y haber conservado gran parte de sus características paisajísticas, la población del valle de Supe mostraba altos índices de pobreza y una acusada carencia de servicios básicos. En menor medida, lo mismo se observaba en la provincia de Barranca, a la que pertenece parte del valle de Supe, donde los índices de desarrollo socioeconómico son también bajos. Ante esta situación, en el año 2004, la doctora Shady solicitó el apoyo del Plan COPESCO Nacional del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, para financiar la elaboración de un Plan Maestro con la finalidad de lograr un desarrollo integral y sostenible de Supe y su área de influencia. El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe lideró así a un equipo multidisciplinar, para dar forma al Plan Maestro, bajo la premisa de convertir al rico patrimonio arqueológico del valle testimoniado por Caral, la primera civilización andina y americana, en el eje que impulsara el desarrollo social y económico de la población de Supe y su área de influencia. Se realizaron varios talleres participativos con los representantes y actores sociales del ámbito señalado.

 Una vez culminado, en mayo de 2005, el Plan Maestro fue aprobado por el Instituto Nacional de Cultura, con la Resolución Directoral Nacional 688/INC, y el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe asumió el fomento y la programación de actividades de desarrollo social y económico, de acuerdo con los lineamientos definidos en el Plan.

 Por otro lado, con el apoyo de las Embajadas de Finlandia y Alemania se implementó una zona de recepción para los visitantes en la Ciudad Sagrada de Caral, que empezaba a concitar mayor atención pública, y se lograron importantes avances en el saneamiento físico-legal del sitio arqueológico. Asimismo, se elaboró la primera versión del Plan de Manejo del sitio y se iniciaron las gestiones que llevarían a la inclusión de la Ciudad Sagrada de Caral en la Lista Indicativa del Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

 A mediados del año 2005, nuevamente con el apoyo del Plan COPESCO Nacional, y la participación de la Municipalidad de Supe Puerto, se dio inicio a la recuperación del sitio arqueológico de Áspero, contemporáneo de la Ciudad Sagrada de Caral, ubicado a 500 metros del mar, que había sido convertido en botadero municipal desde hacía 30 años, y que varios investigadores consideraban como perdido. Sin embargo, con la limpieza del lugar empezó a revelarse la verdadera dimensión de un asentamiento que tuvo un rol crucial en la formación de la civilización Caral, cuya economía se basó en el intercambio del algodón producido en los valles por los productos marinos, colectados por los pobladores de los asentamientos del litoral.

 Después de una evaluación de las actividades desarrolladas por la institución, en enero de 2006 la Dirección General de Programación Multianual (DGPM) del Ministerio de Economía y Finanzas emitió el oficio 173-2006-EF/68.01, en el que señaló que las actividades de intervención arqueológica que desarrollaba el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe no constituían un Proyecto, por ser de carácter permanente.

 En marzo de 2006 el Congreso de la República promulgó la Ley 28690, que refrendó al Decreto Supremo 003-2003-ED, de creación del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, y amplió sus funciones, al encargarle la conducción y gestión de la ejecución del Plan Maestro para un desarrollo integral y sostenible de Supe y Barranca, con el fin que la puesta en valor del patrimonio arqueológico se realizara dentro de un marco de desarrollo integral del valle.

 Con el apoyo económico del Plan COPESCO Nacional fue posible aprobar los perfiles de tres proyectos de inversión pública, dedicados a reforzar la puesta en valor de los asentamientos arqueológicos de Áspero, Miraya y Lurihuasi, iniciada años atrás.

 A fines de 2006 se concluyó con el saneamiento físico-legal de la Ciudad Sagrada de Caral, cuyo terreno fue transferido por la Superintendencia de Bienes Nacionales al Instituto Nacional de Cultura/Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, para desarrollar labores de puesta en valor del patrimonio arqueológico.

 En 2007, atendiendo a la solicitud del alcalde de Végueta, en la provincia de Huaura, iniciamos la puesta en valor del asentamiento arqueológico de Vichama, que se encontraba amenazado por la expansión urbana.

 El año 2008 se dedicó a la consolidación de los equipos en investigación y conservación en los asentamientos arqueológicos intervenidos. Se dio especial atención a la evaluación que ese año hizo la UNESCO, a través de funcionarios de ICOMOS Internacional, sobre el expediente remitido para declarar Patrimonio Mundial a la Ciudad Sagrada de Caral. Asimismo, se actualizó el Plan de Manejo de la Ciudad Sagrada de Caral.

 En 2009 el Ministerio de Economía y Finanzas reordenó la asignación presupuestal de la institución, antes considerada como Proyecto, para que fuera tratada como una con actividades permanentes. De esta manera, se aseguró la continuidad en el tiempo de la entidad.

 En los primeros meses de aquel año se dio atención a los requerimientos hechos por los funcionarios de ICOMOS Internacional, sobre determinados aspectos de la nominación de la Ciudad Sagrada de Caral. El resultado fue que, el 30 de junio de 2009, la Ciudad Sagrada de Caral fue inscrita por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial. Con el logro de este reconocimiento hicimos una importante contribución a la nación, en términos de revaloración de la historia originaria, la protección de un patrimonio arqueológico de máxima importancia, y la consolidación de un destino turístico de primer orden, que contribuyera a la economía del país.

 En octubre de 2009, el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe ganó una edición especial del concurso Fondo del Embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, con una propuesta de conservación de la Ciudad Sagrada de Caral. El monto del premio, de USD 800 mil, de acuerdo con lo convenido, fue destinado íntegramente al reforzamiento de las actividades de conservación en el lugar, así como a la difusión del conocimiento alcanzado.

Zona Arqueológica Caral – Unidad Ejecutora 003, Ministerio de Cultura

Oficina Zona Arqueológica Caral

En 2009, para ordenar el gasto en la categoría presupuestal correspondiente, la Dirección Nacional de Presupuesto Público (DNPP) del Ministerio de Economía y Finanzas, emitió el oficio 074-2009-EF/76.12, donde dispuso que el Instituto Nacional de Cultura debía reorientar los recursos asignados para el año 2010 al Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, de la categoría presupuestal de gastos de capital a la de gastos corrientes. De esta manera, se reconoció formalmente la condición permanente de la entidad.

 Con la Ley 29565, en julio de 2010, se creó el Ministerio de Cultura. Para evitar la duplicidad y superposición de funciones con el Instituto Nacional de Cultura, mediante Decreto Supremo 001-2010-MC, se fusionó a esta institución dentro del Ministerio de Cultura. En consecuencia, el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, en adelante denominado Zona Arqueológica Caral, fue transferido al Ministerio de Cultura, manteniendo su calificación presupuestal de Unidad Ejecutora 003, y conservando su autonomía de gestión científica, administrativa y financiera. Con el Decreto de Urgencia 066-2010 se transfirieron recursos a favor del Ministerio de Cultura y, por extensión, a la Zona Arqueológica Caral.

 Desde entonces la Zona Arqueológica Caral ha fortalecido su institucionalidad y realiza, de modo permanente, las actividades que durante años ha desarrollado sobre el patrimonio arqueológico de la civilización Caral: una puesta en valor con visión integral, que atiende con la misma intensidad e importancia a la investigación, conservación y difusión de los valores de la civilización Caral en once asentamientos (Caral, Chupacigarro, Miraya, Lurihuasi, Allpacoto, Era de Pando, Pueblo Nuevo, El Molino, Piedra Parada, Áspero y Vichama); que trabaja en la vinculación del patrimonio con la sociedad actual, y que considera al patrimonio arqueológico como un eje central, dinamizador del desarrollo. Asimismo, la Zona Arqueológica Caral lidera las actividades definidas en el Plan Maestro para promover un desarrollo integral de Supe y su área de influencia, y lograr el avance social y económico de la población local, con repercusión en la sociedad regional y nacional.

 En suma, la Zona Arqueológica Caral es la institucionalización del trabajo que durante años ha venido desarrollando un equipo multidisciplinar, liderado por la doctora Ruth Shady, dedicado a la puesta en valor del patrimonio arqueológico de la civilización Caral, primera civilización peruana y americana, desde una perspectiva integral, que incluye la intervención en once asentamientos arqueológicos, y el desarrollo social y económico de la población peruana.